sábado, 23 de agosto de 2008

El tío Tito


Tito, peludo, un tanto gordo, los bigotes mas grandes que he visto, pelo suave y flojo como cualquiera, si, estamos hablando de un gato. Tito, el enésimo gato de mi abuela que lleva el mismo nombre, llegó a la casa de mis abuelos hace aproximadamente 4 años, y desde ese instante se convirtió en el favorito. Tanto favoritismo provocó que Tito se fuera creyendo el cuento y que se fuera poniendo un poquito pesado. Estoy seguro que este gato no tramaba nada bueno. -Saquen a ese gato de acá- gritaba con su tono mas siutico Paz, mi tía, que al igual que yo siempre pensó que el gato ese era un trepador, y que algo se traía entre patas. La cuestión es que una vez, en la cocina sin querer le pisé la cola al Tito, nunca había escuchado un grito de gato tan fuerte como el de aquella vez (exceptuando la vez en que mi viejo atropelló a uno, jajaja), ante eso llega mi abuela desesperada y me grita -cuidado con tu tío Tito-. Este si que era el colmo de los colmos, el gato era oficialmente mi tío. Al parecer consiguió lo que quería, pasó de ser la simple mascota, a miembro de la familia (que onda mis delirios). Hoy en la mañana, cuando tomábamos desayuno con mi familia, mi abuela nos cuenta que Tito sería papá, si, porque al parecer durante mucho tiempo tuvo relaciones extramaritales con Hada, la gata del vecino, la cual está a punto de dar a luz. Pero eso no fue todo, -y estoy segura que la Almendra, la gata del otro vecino, también es hija del Tito- agregó mi abuela. ¿Qué onda la promiscuidad del Tito? Quiero decir, de mi tío Tito. Analicemos el asunto, si mi abuela declaró que el felino este era mi tío, y si tomamos en cuenta que mas encima es un libertino, ¿Quién diablos sabe cuantos primos tengo esparcidos por todo el vecindario? ¿Quién sabe cuantas tías con 4 patas, cola y bigote andan rondando por ahí? ¿me ayudará la doctora Polo a conocer a toda mi familia? Señor lector, si usted piensa que estoy loco, se equivoca, estamos hablando de la familia, ¿o no?, hablo en serio, y hagase ver (una vez mas) si usted no tiene ese instinto de familia, jajajaja.-Bien picaflor nos salió el Tito- terminó por sentenciar mi mamá, y claro, me imagino que estaba preocupada por la situación de su hermano gatuno. Ante todo eso fue inevitable que todos nos cagaramos de la risa, era lo que nos faltaba, quien sabe cuantos nuevos integrantes tiene la familia Videla, todo gracias al tío tito, el gato.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Mi sobrina me tiene mala


Martina, ese el nombre de mi sobrina. Nació el 5 de enero de este año en Viña. Cuento aparte es el que siempre recordaré su fecha de nacimiento, como no, si fue el mismo día en que por primera vez experimenté la horrible sensación de echarme un ramo, y por consiguiente fecha en que quedé como el ignorante de Chile, no saber contestar una pregunta sobre el Marxismo es ignorancia pura, ¿no cree usted señor lector?. Como siempre me desvío del tema. ¿Martina?... ah si, jajaja. Ocurre que la pequeña en cuestión, además de causarme curiosidad por su nulo parecido a mi (rubia de ojos verdes, de que estamos hablando), resulta que extrañamente cada vez que me acercaba a ella rompía a llorar, si weón, la muy cretina se ponía a llorar!. En un principio pensé que era simplemente por la falta de costumbre, además reconozco ser un bruto si de niños se trata, pero ya después de 7 meses de conocernos, la tierna de mi sobrinita cada vez que me acercaba a ella lloraba, lloraba y lloraba. Que chucha, ¿me tiene mala?. Era inevitable plantearme esta interrogante, más aun si cada vez que veía que Gastón (mi hermano chico) la tomaba, la pendeja se reía. Resumiendo, la situación era la así: con Gastón se ríe y conmigo llora, preocupante, ¿no?. Como iba a ser posible que en 7 meses no se acostumbrara a la presencia de su buen tío Coto (saaaaaaa), no sabe lo que se perdía jajajaj.
Ocurre que con este asunto de la carga académica, mis encuentros con la Martina cada vez se fueron aplazando más, hasta que la semana pasada, en una reunión familiar nos volvimos a ver las caras. -Esta es la mía- dije yo, la tomo, nos miramos a los ojos, y luego de sacar mis anteojos y tirarlos, toma mi corbata y se la mete a la boca (si, ese dia yo andaba de terno), ¿y lo más sorprendente?... se pone a reir. Si, por primera vez en 7 meses de existencia, la lunática de mi sobrina se reía en mis brazos, claro, solo porque al parecer le gustó mi corbata, y no es para menos, estamos hablando de una Rabanne que mi vieja se encargará de sacarme en cara el resto de mi vida. Buen gusto tiene por lo menos mi sobrina (ya pásate un rollo). Debo reconocer que igual estaba atónito con lo que veía, osea, alomejor ya me estaba empezando a querer (que triste), pero aún con toda la emoción del mundo no podía dejar que siguiera chupando mi corbata Paco Rabanne, así que casi a tirones se la quité, y de verdad que fueron tirones, porque me costó. Verguenza debería darme contar que me costó quitarle una corbata a una niña de no mas de 65 centímetros. Una vez que le gané la batalla por la corbata, fui a cambiarme por algo mas cómodo, vuelvo para tomarla, ¿y que ocurre? si, se pone a llorar, osea, tecnicamente primero me quita los anteojos y los bota (denuevo) y acto seguido se larga a llorar. ¿Qué onda la pendeja? ¿me tendrá mala por los años en que le rompí los juguetes al Seba? (Sebastián es mi hermano mayor, papá de Martina). En esos momentos el llanto ya me estaba empezando a ofuscar, así que se acerca Sebastián para tranquilizarla, luego la toma Gastón, y ¿que ocurre?, claro, ahi estaba la muy bonita, cagá de la risa con las morisquetas que le hacía. Parece chiste el asunto. ¿Conclusión?, poner cara de idiota para ver si también se ríe, o por ultimo usar corbata cuando quiera tomarla en mis brazos. Puede que por esas cosas de la vida alomejor esté desarrollando un gusto prematuro por los abogados, jaja, si el Seba lee esto me acribilla. En fin, bonita la cosa, no sabe al buen tío que se está perdiendo. Hablo en serio, punto.

martes, 19 de agosto de 2008

El fin de tomar


Hoy estabamos en el Jumbo haciendo las compras de la semana, y si, debo reconocer que antes de ir a la sección a la cual por lógica se dirige el común de las personas, hablo de la comida, yo animadamente, casi en estado de euforia me dirijo a la sección del terror (señor lector, entiendase por sección del terror aquella en donde se encuentra el bebestible). Una vez en la sección en cuestión, le digo a mi hermano chico, Gastón, que me acompañara a ver algunos precios, y cuando estabamos en la parte del Vodka, ante la cara de amor que puse con aquella botella de edición limitada de un Absolut, Gastón con artillería pesada lanza su típico "Cual es el fin de tomar". En realidad mucho no pesqué a Gastón ante aquel comentario, porque claro, si viene de un pendejo de 15 que además se cree deportista, que más da, mas bien a lo que si le puse mucha atencion fue al rotundo "ni pienses en llevarlo, borracho" que lanzó con tono entre broma y enojo mi vieja. Ya, en realidad es razonable que en esta ocación mi sabia madre no me diera en el gusto, mas que mal, eran 15 lucas por 900 c.c de vodka, 15 lucas que perfectamente me alcanzarían para 5 promos del no tan refinado pero si salvador Alto del Carmen, jajaja, que onda el alcoholismo. Una vez en el auto, camino a casa, se me vino a la mente lo que me había dicho Gastón, y por primera vez, después de mucho tiempo me pregunté sobre cual es la finalidad de tomar. Señor lector, ¿a usted le gusta tomar?. Como sea, ante ese ataque filosófico comencé a recordar algunos momentos de jarana juvenil, y weón!, he sido testigo de tanta barbaridad a causa del alcohol, que como diría mi amiga Nicole "osea para cachay" jajaja.

Calambres mañaneros, ronquidos abominables, banca rota cuática (y cuando digo cuática, es por que es cuática) escenas que cualquiera preferiría olvidar, sobre todo si se trata del sofá de mi departamento, shows a las 11 de la mañana afuera de Mcdonald, y lo peor, los famosos perros muertos (tema aparte es si no resultó), son solo algunas de las cosas que me ha tocado ver, todo esto a consecuencia del alcohol. Más encima se me viene a la mente que precisamente la noche anterior estuve con mis primos tomando un vituperio, un humilde pisco de 70 grados, si weón, 70 grados. Ya pareciera que el alcoholismo es de familia. Entonces, retomando la pregunta de Gastón, ¿cual es el puto fin de tomar? ¿Hay alguien que pueda darle una respuesta logica a esta pregunta?. Por suerte estos arranques de moralidad me duran poco, porque como dice aquel reconocido filosofo "hello deja el show", (si, Residente siempre tiene la palabra indicada), para que tan cartucho, para que estas preguntas existenciales, si weón... ¿es que existe algo mas entretenido que curarse?, mi amiga personal, la Pau no pudo haberlo dicho de mejor forma: "mejor borracho conocido, que alcoholico anónimo". Espera, ¿Qué onda lo que escribo?. En fin, señor lector, en el probable caso que a usted no le guste tomar, le recomiendo que haga ver aquella enfermedad que sufre, ¿es que existe terricola con sus neuronas bien puestas al que no le guste tomar? Oye, espera... eureka! pero si Residente me ha dado la respuesta, por fin he encontrado la grandisosa respuesta a la pregunta de mi hermano... EL SHOW. Si señor lector, reconoza que igual le gusta tomarse hasta las molestias toda vez que va a esa ya popular junta de amigos, reconozca que le gusta subirse a la mesa a llorar, a bailar, en realidad a lo que sea, pero que vaya acompañado del tan bien cotizado show. Ya, y si en realidad no comparte de ninguna forma lo que estoy escribiendo, creo que mientras usted señor lector ve su problema (por que el que no le guste el show SI que es problema), yo correré a un especialista para que resuelva mi avanzado estado de alcoholismo, hablo en serio... en realidad no, además, estoy seguro que Gastón en un año mas será igual de borracho, que me parta un rayo si no es así. Mierda, me cayó un rayo.

sábado, 16 de agosto de 2008

Lesbianas y Lesbianos


Apuesto que a más de alguien le ha ocurrido haber escuchado a una amiga estando “chata” de algún hombre decir que se harán lesbianas. Pues bien, hace aproximadamente 2 semanas ocurre que llega una muy buena amiga a conversar conmigo, amiga de la cual por motivos de seguridad no revelaremos su verdadero nombre y tiernamente la llamaremos Clorinda. Ocurre que Clorinda, quien llevaba una tortuosa relación de mas de 1 año, y que acababa de darla por terminada, de forma definitiva según ella, entre sus tantos improperios hacia mis camaradas del sexo masculino entre broma y verdad lanza la famosa frase “me haré lesbiana”. Sin lugar a dudas, poco fue lo que pude hacer contra esa inminente carcajada que me produjo escuchar a Clorinda, porque claro, a veces no nos damos ni cuenta las idioteces que podemos decir en momentos de angustia. Pero ya estaba dicho, Clorinda desde ese instante era lesbiana. Luego de la risa, ya en el latoso trayecto entre mi universidad y mi casa, me acordé de mi amiga Clorinda, en realidad áas que pensar en ella, me acordé de su frase y me dije ¿es tan facil hacerse lesbiana?, pero mejor dicho, ¿acaso es tan fácil que de un momento a otro comience a gustarte la gente de tu mismo sexo? ¿es acaso posible tomar aquella decisión, y luchar contra esa serie de procesos químicos que se llevan a cabo en nuestro cerebro y que te hacen sentir atraccion hacia alguien? Todo parece indicar que la respuesta es no. Por lo mismo siempre discuto con todos aquellos que hablan de “opción sexual” porque, weón, de que estamos hablando, yo no elijo que mañana me gusten los animales. Como sea, volviendo nuevamente a mi amiga Clorinda, creo que encontré la forma en que pueda hacerse lesbiana sin tener que competir contra la química cerebral, o por lo menos sin tener que pegarse con un bate en la cabeza para perder el conocimiento y comenzar una nueva vida. Alguien ha escuchado hablar de la isla de Lesbos en Grecia? Me imagino señor lector que usted ya se imagina hacia donde me dirijo con todo esto que escribo, y apuesto que está en lo cierto. Pues bien, a todas aquellas que se decepcionen de los hombres, y quieran hacerse lesbianas, acá esta la solución… Váyanse a vivir a Lesbos! Aunque tecnicamente, el gentilicio de todos aquellos que viven en la citada isla es Lesbio, y no Lesbiano, eso le quitará emoción a mi texto así que haré caso omiso de ese asunto. Hace un par de dias leí en un periódico nacional, que una agrupación vecinal de la isla de Lesbos entabló una demanda contra una asociación homosexual griega, por los perjuicios que les ha traido a lo largo de todos estos años el que ocupen el gentilicio de la isla para referirse a las mujeres gay. Osea, son Lesbianos, sin que precisamente tengan tendencia homosexual. Así que a todas aquellas féminas que estén hartas de los hombres, y quieran hacerse lesbianas, aprovechen los precios de baja temporada, váyanse a lesbos, y cumplan su sueño. Aprovechen, no vaya a ser cosa que después a aquellas mujeres que les gustan las mujeres comiencen a llamarse “Marcianas”. Bueno, y todos aquellos que quieran ser “Lesbianos”, que esperan, vayanse tambien.

El gato Félix


Félix, el gato negro que usaba un bolso amarillo. Este felino en realidad nunca tuvo mucha relevancia en mi niñez, por que sinceramente lo encontraba FOME (además tenía cosas mas interesantes que ver… Los Pitufos, obvio), así que solo comenzó a ser mencionado a mayor escala en mis últimos años del colegio, y como no, si mi bolso era famoso porque se podía encontrar cualquier porqueria imaginable, desde lápices hasta sierras caladoras, al igual que su bolsa mágica, encantada que se yo como se llamaba la cosa amarilla con estrellas negras esa. Bueno, debo reconocer que en realidad aún ocurre eso.

Mi reencuentro con el gatito en cuestión, se produjo hace mas o menos un año, cuando con mi amigo Kael, si, AMIGO Kael (las cosas de la vida, no?) caminabamos por cerro Concepción y de pronto veo, y ahí estaba, un esténcil con la cara de Félix, pero en realidad lo que mas llamó mi atención fue que bajo la imagen decía Coto, si… Coto. La intención no es pecar -una vez más- de autoreferencia, pero debo reconocer que si no hubiese dicho lo que decía, -lo siento amigo gatuno- me hubiese dado lo mismo. Y es razonable, quien diablos se pasearía por la vida y se alegraría de ver al Gato Félix en una pared (si a usted señor lector le ocurre, le recomiendo que se haga ver). Ahora que recuerdo, por algún lugar escribí que ese minino tendría serios problemas legales conmigo, como no, si estaba usando MI alias, si, el alias que he llevado desde 3° básico (11 años, osea) así que en tribunales nos vemos gatito (pásate un rollo). Como sea, retomando la historia, acto seguido a eso, saco mi cámara (en esa época aún tenía) y obvio que tomo una fotografía. "Pero si es la misma cara que pones tú cuando preguntas como te ves" dijo una por ahí, desubicada, ahora pongo cara de gato (lo que me faltaba). El resto es bla bla bla. Sucede que hace un par de dias, recordé que tenía flickr (como ayer recordé que tenia blog) me identifico y reviso la bandeja de mensajes. Sorpresa, un mensaje del mes de mayo, en donde una tipa, Heiky Kwan, me imagino que era china, japonesa, que se yo, me dice que mi foto de Félix el gato, si weón, el puto Félix que fotografié en cerro concepción había sido seleccionada para ser publicada en el muro del blog de la revista estadounidense para la que trabajaba, NowPublic, que le parecía interesante el concepto, en definitiva, your felix the cat photos would be an excellent addition. Me mató con esa. Que sé yo que mas decía el mensaje. Si, porque la verdad mucha atención no le presté al resto del correo, no es para menos, no sabia si llorar o reir, claro llorar porque me perdí la oportunidad de dar a conocer esa toma, y reir por que, “Holaaaaa, que onda weón!" Era la peor, bueno, exagero un poco, pero la foto no tenía nada! Hasta la foto de la TNE tiene mas arte que la dichosa foto del gato Félix (y notese que mi TNE si que tiene arte, se esmeraron en hacer que pareciera foto de prófugo de los años 80), sumado a que mas encima decía Coto (estoy seguro que eso fue lo que en verdad los impactó, ja). En fin, ahora estoy tan arrepentido que creo bombardearé en este mismo instante a mi amiga Heiky con mails rogandole una segunda oportunidad jajaja. Espero que no tenga que ser en chino el mail. Creo también crearé el primer fan club oficial de Félix el gato en Chile, mentira, tengo cosas mas importantes que hacer, como crear el fan club de Los Pitufos... obvio.

viernes, 15 de agosto de 2008

Mamón


Antes que todo, no puedo dejar de mencionar la emoción que me produce volver a escribir acá, después de aquel ataque de furia en que borré todas mis entradas (mentira, no me emociona para nada, escribo porque no tengo más que hacer). En fin, lo que sea para que el paso de los minutos sea mas productivo. Es una tarde de ocio extremo, y tengo una no buena amiga llamada "Caña" que no me deja en paz. -Estudia!- alega mi mamá desde abajo, e inmediatamente se me viene a la mente mi buena amiga Coté con su frecuente -MAMÓN- el cual me restriega en la cara cada vez que "arranco" a casa, claro, THE REAL casa. Señor lector, usted se preguntará a pito de que escribo esto, y bien, en realidad ni yo lo sé muy bien, pero algo me indica que lo escrito no es del todo inconexo y que es posible llegar a escribir algo coherente. Veamos, hace algún tiempo opté por vivir solo, y digo opté por que para ser sincero, mucha necesidad no había. Pero claro, a quien no le seduce la idea de la independencia, estar alejado de esos odiosos -estudia!- tan frecuentes en mi blonda madre, hacer esos tan bien ponderados "malones", y mas que nada, la sensación de sentir que ya eres grande y que puedes arreglartelas solo por la vida sin ser un irresponsable. Pero el tema de vivir solo, trae de la mano innumerables responsabilidades: pagar las cuentas, hacer el aseo, automotivarse para el estudio, despertarse solo, cocinar, y si en vez de tener una robotina para que lo haga todo, solo tienes a "Omarcito" (nombre con que se ha bautizado al ventilador, lo mas parecido a un robot que pueda encontrarse en mi departamento) son responsabilidades que caen exclusivamente en tus manos (ni modo que en las del vecino). Otra cosa son las limitaciones a la independencia, algo asi como disposiciones transitorias que le agregan el prefijo Pseudo a este cuento de la independencia juvenil. Si, pseudo independencia si pensamos que aun soy un parasito que a mitad de semana debo recurrir a alguno de mis viejos con mi típico "necesito una transferencia urgente!", si mamá y papá, me fui de la casa, pero aun estoy agarrado a sus costillas, jajaja. Pero mas curiosa que aquellas circunstancias económicas que no te permiten separarte del todo de tus viejos, son aquellas circunstancias psicológicas, inconcientes, que no te permiten ser un completo emancipado. Y aquí es donde entra al baile Coté, porque debo reconocer, que cada vez que puedo arranco a la casa de mis papás; cuando tengo algún problema, cuando no quiero saber de ciertas personas, cuando me cortan la luz, cuando necesito que alguien me obligue a estudiar, cuando estoy harto de comer todos los dias fideos, o cuando simplemente, extraño mi casa. Todo eso sabiendo que estar donde mis viejos significa someterme al ya trillado -estudia!- de mi vieja, al recurrente -haz deporte- de mi viejo, y a la en general fastidiosa existencia de Gastón, mi hermano menor. Aun así, opto por ello y si lo miro objetivamente, no es del todo degradante la situación. Mas que mal, la mejor comida de Chile es la que como en casa, y aun cuando sean fideos y se me caiga la cara cuando los veo, es cosa de probarlos y creo que son los mejores de la vida. Tema aparte es mi colchón y el ácido humor de mi vieja, igual los amo. Espera, espera, será que de verdad soy tan mamón? Gracias María José (y nada de Coté, porque me enojé) por regalarme esta duda existencial. Como sea, dejo esto hasta acá, por que creo que se entendió la idea, y si no, señor lector haga ver su comprensión lectora, pero mas que nada dejo de escribir por que Gastón no deja concentrarme, por que era de esperarse... estoy donde mis papás. Mamón.