
Tito, peludo, un tanto gordo, los bigotes mas grandes que he visto, pelo suave y flojo como cualquiera, si, estamos hablando de un gato. Tito, el enésimo gato de mi abuela que lleva el mismo nombre, llegó a la casa de mis abuelos hace aproximadamente 4 años, y desde ese instante se convirtió en el favorito. Tanto favoritismo provocó que Tito se fuera creyendo el cuento y que se fuera poniendo un poquito pesado. Estoy seguro que este gato no tramaba nada bueno. -Saquen a ese gato de acá- gritaba con su tono mas siutico Paz, mi tía, que al igual que yo siempre pensó que el gato ese era un trepador, y que algo se traía entre patas. La cuestión es que una vez, en la cocina sin querer le pisé la cola al Tito, nunca había escuchado un grito de gato tan fuerte como el de aquella vez (exceptuando la vez en que mi viejo atropelló a uno, jajaja), ante eso llega mi abuela desesperada y me grita -cuidado con tu tío Tito-. Este si que era el colmo de los colmos, el gato era oficialmente mi tío. Al parecer consiguió lo que quería, pasó de ser la simple mascota, a miembro de la familia (que onda mis delirios). Hoy en la mañana, cuando tomábamos desayuno con mi familia, mi abuela nos cuenta que Tito sería papá, si, porque al parecer durante mucho tiempo tuvo relaciones extramaritales con Hada, la gata del vecino, la cual está a punto de dar a luz. Pero eso no fue todo, -y estoy segura que la Almendra, la gata del otro vecino, también es hija del Tito- agregó mi abuela. ¿Qué onda la promiscuidad del Tito? Quiero decir, de mi tío Tito. Analicemos el asunto, si mi abuela declaró que el felino este era mi tío, y si tomamos en cuenta que mas encima es un libertino, ¿Quién diablos sabe cuantos primos tengo esparcidos por todo el vecindario? ¿Quién sabe cuantas tías con 4 patas, cola y bigote andan rondando por ahí? ¿me ayudará la doctora Polo a conocer a toda mi familia? Señor lector, si usted piensa que estoy loco, se equivoca, estamos hablando de la familia, ¿o no?, hablo en serio, y hagase ver (una vez mas) si usted no tiene ese instinto de familia, jajajaja.-Bien picaflor nos salió el Tito- terminó por sentenciar mi mamá, y claro, me imagino que estaba preocupada por la situación de su hermano gatuno. Ante todo eso fue inevitable que todos nos cagaramos de la risa, era lo que nos faltaba, quien sabe cuantos nuevos integrantes tiene la familia Videla, todo gracias al tío tito, el gato.
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